Asociación madrileña par la lucha contra las enfermedades renales

Los riñones

El equilibrio de nuestro cuerpo depende en gran parte del funcionamiento de dos órganos: LOS RIÑONES. Hay dos riñones, cada uno de ellos del tamaño del puño de una persona, con forma de habichuela y con un peso aproximado de 150 gramos. Estos órganos están situados a ambos lados de la columna vertebral, justo encima de la región lumbar, a la altura de la última costilla. De ellos salen dos conductos huecos, a modo de cañerías muy finas llamadas uréteres, que desde los riñones llegan a una estructura en forma de saco, situada en la parte baja del vientre, que se llama vejiga. De la parte inferior de la vejiga sale la uretra, diferente entre hombres y mujeres, a través de la cual se elimina la orina.

Los riñones bombean cada día aproximadamente 190 litros de sangre que recorren 225 Km a través de los túbulos, y pasan a través de millones de “mini filtros” conocidos como nefronas,eliminando de la sangre los productos metabólicos de desecho y equilibrando el contenido de agua del organismo (balance hidroelectrolítico), produciendo la orina.

Los riñones realizan otras funciones útiles. Compensan la cantidad de algunas sustancias químicas como el potasio y el sodio que circulan en la sangre, eliminan el exceso de ácido, producen vitamina D en su forma activa para fortalecer y mantener sanos los huesos, controlan la presión arterial y producen hormonas. Estas hormonas (concretamente la eritropoyetina) ayudan a la médula osea en la formación de los glóbulos  rojos (hematíes), cuya misión principal es transportar el oxígeno a los tejidos del cuerpo.

La insuficiencia renal crónica

Cuando los riñones ya no pueden realizar sus funciones vitales se manifiesta la Insuficiencia Renal Crónica (IRC). En el mundo, más de 700.000 personas padecen IRC, lo que significa que sus riñones no podrán volver a funcionar normalmente. Algunas personas pueden no haber experimentado síntomas hasta el momento en que necesitan realmente el tratamiento. Todos los pacientes con IRC necesitan un tratamiento que sustituya la función renal para continuar viviendo.

Las causas del fallo renal pueden ser diversas. Hay muchas enfermedades que de forma directa o indirecta pueden causar fracaso renal crónico. Entre ellas la diabetes, la hipertensión son las principales, pero también:

  • Glomerulonefritis
  • Anomalías congénitas del sistema urinario
  • Enfermedad renal poliquística
  • Infecciones
  • Reacciones adversas a ciertos medicamentos
  • Traumatismos o daño físico
  • Obstrucciones del sistema urinario

Esto no significa que estas enfermedades tengan que provocar obligatoriamente una insuficiencia renal, especialmente si se hace un tratamiento adecuado.

La insuficiencia renal crónica puede afectar a cualquier persona en cualquier momento. Cuando los riñones fallan, el organismo puede verse afectado de distintas formas. Los productos de desecho se acumulan en la sangre y aparecen síntomas tales como sensación de malestar, nauseas, vómitos, pérdida de apetito y alteraciones del sueño. Algunos síntomas pueden estar originados por la enfermadad que provocó el fallo de los riñones, y otros son debidos a la falta de función renal directamente.

Generalmente los síntomas del daño renal son:

  • Los riñones producirán menos orina y se acumulará en el organismo agua, sodio, potasio, bicarbonato, etc. Esto produce lo que llamamos edemas y favorece la aparición de hipertensión.
  • El paciente puede experimentar inflamación en la manos y tobillos, y aumento de peso.
  • El cuerpo no produce tantos glóbulos rojos. Se puede producir anemia causando debilidad y somnolencia.
  • La acumulación de desechos tóxicos en la sangre puede provocar picor cutáneo (prurito).

El tratamiento para la IRC

Cuando se escucha por vez primera el diagnóstico de insuficiencia renal crónica o de insuficiencia renal, se puede sentir confusión, pero hay algunas cosas que debemos conocer. Existen varias modalidades de tratamiento, y una de ellas será la que mejor se adapte a la condición de cada paciente y a su forma de vida. Es el paciente, el miembro más importante del equipo sanitario y por ello es esencial que conozca toda la información sobre las opciones de tratamiento disponibles.

El paciente no está solo. Su médico, las enfermeras, los dietistas, su familia y sus amigos pueden ayudarle, proporcionándole toda la información y el apoyo necesario para elegir el tratamiento que mejor se adapte a sus necesidades.

Los nefrólogos en general consideran iniciar Tratamiento Renal Sustitutorio (TRS) cuando la función renal está por debajo del 10 ó el 15%, aún cuando el paciente se encuentre aparentemente bien, y sin lugar a dudas, cuando la función renal sea inferior al 8% (equivalencia aproximada a un aclaramiento de creatinina inferior a 7-8 ml/min). En algunos casos estas cifras orientativas pudieran ser superiores, siendo recomendable que diabéticos, niños y pacientes con desnutrición asociada comiencen antes.

Creatinina

 en sangre mayor de

1,5-1,7 mg/dl

Servicio de Nefrología

Aclaramiento de

creatinina menor de

25 ml/min

Prediálisis

Aclaramiento de

creatinina entre

8-15 ml/min

Diálisis

Las principales modalidades de tratamiento son:

  1. Diálisis Peritoneal
    • Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria.
    • Diálisis Peritoneal Automatizada.
  2. Hemodiálisis
  3. Trasplante renal

La diálisis, en una u otra forma, es la modalidad de tratamiento más frecuente y todas igual de efectivas. Este es el término utilizado para definir el proceso de filtración de los productos de desecho y eliminación del exceso de líquido del organismo, funciones que los riñones no pueden ya realizar normalmente. El médico y la enfermera de nefrología pueden informarle para que usted tome la decisión más adecuada a sus necesidades. Siempre podrá cambiar de modalidad, salvo contraindicación médica.

El trasplante renal consiste en la implantación quirúrgica de un riñón sano proveniente de un donante, ya sea vivo o de un donante fallecido recientemente. El trasplante es un tratamiento, no una curación por lo que seguirá tomando medicación y visitando a su nefrólogo regularmente.

Hemodiálisis

Hemo es una palabra griega que significa sangre, y diálisis significa proceso de filtración; por tanto el término “hemodiálisis” designa el proceso por el que se filtra la sangre.

Para poder efectuar este tipo de tratamiento es necesario crear una fístula o “acceso” mediante una operación quirúrgica menor. El cirujano crea el acceso bajo la piel, normalmente en el brazo, uniendo una vena con una arteria.

Durante las sesiones de hemodiálisis, se introducen en la fístula dos agujas que están acopladas a las líneas que conducen la sangre hasta la máquina que la bombea. Una de estas agujas extrae la sangre del cuerpo, la cual pasa a través de un filtro o dializador. Seguidamente vuelve a entrar en el cuerpo a través de la otra aguja. Sólo una pequeña cantidad de sangre está fuera del cuerpo en cada momento. Ambas agujas se retiran al final de la sesión y se coloca un apósito protector en el brazo.  El tratamiento o sesión de hemodiálisis dura alrededor de 4 a 5 horas y se realiza, generalmente, tres veces por semana.

A veces, hasta que se disponga de una fístula hecha por el cirujano, la diálisis tiene que hacerse empleando un acceso temporal para extraer y devolver la sangre. Para ello se introduce un tubo pequeño y flexible, normalmente en la parte inferior del cuello. El principal riesgo del acceso es que puede bloquearse o infectarse.

Entre las distintas sesiones de hemodiálisis los resíduos y los líquidos se acumulan en el cuerpo, por lo que será necesario introducir algunas restricciones en la dieta e ingesta de líquidos.

La hemodiálisis puede ser llevada a cabo en dos lugares:

  • En una Unidad de Hemodiálisis, donde el personal de enfermería será el encargado de introducir las agujas en el brazo del paciente y de controlar la diálisis. En este caso el paciente deberá ajustarse al programa establecido y acudir a la Unidad tres veces por semana para realizar el tratamiento, generalmente en sesiones de mañana o tarde, los lunes, miercoles y viernes o martes, jueves y sábados.
  • En el Domicilio, donde la hemodiálisis se realiza generalmente con la ayuda de algún familiar. Para aprender el procedimiento se deberá seguir un entrenamiento durante un mes aproximadamente. En este caso no es necesario acudir al Centro de Diálisis, pudiéndose programar los tratamientos en el momento que más convenga, pero en estas sesiones de diálisis no estará presente ningún miembro del personal sanitario, aunque siempre existirá la posibilidad de contactar con su Unidad de Diálisis. Se tendrá que disponer también de espacio para colocar la máquina de diálisis, el equipo de mantenimiento de agua y para almacenar el material utilizado en la diálisis.

Consejos

  1. Modere la ingesta de líquido entre diálisis.
  2.  Evite tomar alimentos ricos en potasio.
  3. Comente cualquier síntoma que pueda tener en casa, como calambres, mareo, piernas hinchadas, etc.
  4. Cuide especialmente su fístula.
  5. La medicación es personalizada. Tómela en la forma y cantidad que su nefrólogo le indique.

La hemodiálisis no tiene por qué limitarle, adaptarse al tratamiento y mantener unos cuidados adecuados le permitirán mantener una vida normal y activa.

Diálisis Peritoneal

La diálisis peritoneal (DP) utiliza como filtro, una membrana natural de nuestro cuerpo que se encuentra en el interior del abdomen llamada peritoneo. El fluido de diálisis (dializante) se introduce en la cabidad peritoneal a través de un pequeño tubo flexible, que previamente se implantó en el abdomen de forma permanente, en una intervención quirúrgica menor. Parte de este tubo, o catéter, permanece fuera del abdomen. De esta forma puede conectarse a las bolsas de solución de diálisis. El catéter queda oculto bajo la ropa.

Mientras el líquido esta en la cabidad peritoneal, se produce la diálisis: el exceso de líquidos y los productos de desecho pasan desde la sangre, a través de la membrana peritoneal, al fluido de diálisis. Este fluido de diálisis se ha de cambiar periódicamente y a este proceso se le llama intercambio.

Al realizar la diálisis peritoneal, en cualquiera de sus dos modalidades, es importante hacer los intercambios en un área limpia y libre de corrientes de aire, ya que existe un riesgo de infección. Las dos modalidades de diálisis peritoneal son:

  Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria

Consiste en un procedimiento manual que el propio paciente realiza sin necesidad de ayuda. Después de finalizado el intercambio el sistema de bolsas es desechado. La mayoría de los pacientes en esta modalidad necesitan realizar 3 ó 4 intercambios diarios. El drenaje del líquido requiere entre 10 y 20 minutos y la infusión de la nueva solución entre 5 y 10 minutos.

El aprendizaje requiere entre una y dos semanas y no necesita agujas. El tratamiento se realiza sin salir de casa, es flexible y puede ajustarse a distintas necesidades y horarios.

Se necesita espacio en casa para almacenar el material necesario y es posible elegir el momento para realizar los intercambios. La dieta y la ingesta de líquidos suele ser menos restrictiva que en el tratamiento de hemodiálisis.

  Diálisis Peritoneal Automatizada

Este tratamiento se realiza en casa, por la noche, mientras se duerme. Una máquina cicladora controla el tiempo para efectuar los intercambios necesarios, drena la solución utilizada e introduce la nueva solución de diálisis en la cabidad peritoneal. Cuando llega el momento de acostarse, sólo hay que encender la máquina y conectar el catéter al equipo de líneas. La máquina efectuará los intercambios durante 8 ó 9 horas, mientras se está durmiendo. Por la mañana, el paciente sólo tendrá que desconectarse de la máquina.

Las máquinas de diálisis peritoneal automatizada son seguras, se manejan facilmente y pueden utilizarse en cualquier lugar donde haya electricidad. Es una opción de tratamiento ideal para personas activas laboralmente, para niños en edad escolar y para aquellas personas que necesiten ayuda para dializarse.

Consejos

  1. Pongase en contacto con su equipo de salud si el orificio de salida esta enrojecido, con dolor, inflamado o sangra.
  2. Acuda a su centro si aparece fiebre, dolor abdominal o el líquido drenado está turbio.
  3. Mantenga una adecuada higiene y manipulación de la técnica.
  4. La medicación es personalizada, tómela en la forma y cantidad que le indique su nefrólogo.
  5. La técnica no influye en las relaciones sexuales, pero no se aconseja el embarazo.
  6. Ante cualquier duda consulte con su nefrólogo.

La diálisis peritoneal no tiene por qué limitarle. Adaptarse al tratamiento y mantener unos cuidados adecuados le permitirán llevar una vida normal y activa.

Trasplante

El trasplante renal es la opción que proporciona un tratamiento más parecido a como funcionan los riñones originales. Se puede llevar una vida normal, salvo en algunos casos que pueden introducirse algunas restricciones en la dieta y en la toma de líquidos, pero en general la mejora en calidad de vida es notable.

El trasplante renal es un tratamiento, no una curación por lo que deberá seguir tomando medicación y visitando a su médico regularmente. Consiste en la implantación quirúrgica de un riñón sano proveniente de un donante, ya sea vivo o de un donante fallecido recientemente.

Una vez analizada su situación clínica, el nefrólogo, iniciará los estudios pertinentes para los casos en que pudiera ser candidato a recibir un trasplante renal, pues no siempre el beneficio que supone el trasplante compesa el riesgo que algunos pacientes pueden correr con el mismo.

El tiempo transcurrido en la lista de espera para recibir un trasplante puede ser largo y crear ansiedad. Esto se debe a que la necesidad de órganos es superior a las donaciones efectuadas. El trasplante renal requiere una operación en la que el riñón sano donado se coloca bajo la piel cerca del hueso de la cadera.

El riñón trasplantado puede no funcionar inmediatamente. Es probable que el paciente necesite continuar dializándose durante un tiempo tras la operación. También existe el riesgo de que el organismo rechace el riñón donado. Para reducir la posibilidad de que esto ocurra, es necesario tomar medicación todos los días. Al igual que en la mayoría de medicamentos, se pueden experimentar efectos secundarios. El médico o la enfermería de trasplante lo tratarán adecuadamente y ajustarán su medicación en caso necesario.

Para cuidar del riñón trasplantado hay que acudir a las visitas médicas y seguir las directrices indicadas por su médico o enfermera. Es importante seguir una dieta equilibrada y mantenerse en forma, dado que la resistencia a la enfermedad y a las infecciones puede disminuir, sobretodo durante los meses siguientes a la operación. Siga los consejos de su nefrólogo. Las visitas al hospital serán menos frecuentes y más flexibles que en diálisis, pero tendrá que ir periodicamente a revisar su estado físico y el de su ingerto.

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